Un ancho océano

Hablamos el mismo idioma

con siete horas de diferencia.

Yo en Cartagena y tú en la otra.

Nos separa, como dicen, un ancho océano,

un diferente huso horario,

el ecuador.

Nos acercan la cuenta telefónica,

la banda ancha

y la partida de ajedrez que comenzamos

antes de que partieras a las Américas.

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